Soltar para sanar 

Soltar duele. Soltar es despedirse y las despedidas por más necesarias que sean, te sacuden todo el cuerpo. Soltar es un sinónimo de amor propio porque mientras más sostenemos lo insostenible más nos lastimamos y a medida que pasa el tiempo más pesa. Soltar es entender que nuestra presencia le hace daño al otro, que por más que sigamos intentando hacerlo feliz la única solución es esa. Soltar es aceptar que los caminos se separan y no guardar rencor, ni resentimiento ya que las cosas pasan por algo. Soltar nuestro pasado duele, soltar lo que pudo ser y no fue duele muchísimo más de lo que nos imaginamos, es ponerle fin a algo que nunca comenzó por nuestro bienestar. Soltar es irse y darnos cuenta que no hay nada ni nadie que nos retenga. Soltar es aceptar el dolor, superarlo y seguir hacia adelante. Soltar es dejar que el alma llore hasta quedarse sin lágrimas ni aliento. Soltar es dejar que la llama se apague y que solo queden unas simples cenizas que con el paso del tiempo se las lleve el viento. 

Nada vuelve a ser igual

​Cuando una relación se rompe por más que intentemos volver a unir los pedazos; no vuelve a ser igual, no vuelve a ser lo mismo. Porque tenemos el miedo de que nos fallen de nuevo, tenemos inseguridad, no logramos volver a confiar, si ya nos fallaron una vez quien dice que no lo va a hacer otra vez. Tratamos de poner todo de uno; de mostrar interés, de hacer las cosas bien, de ser simpáticos, preocuparnos por el otro pero no. Cuando algo se destroza, SE DESTROZA,  es tan difícil, es inexplicable es como intentar pegar los vidrios de un vaso roto con plasticola.

Lo hecho, hecho esta, por más que cueste tenemos que aceptarlo, nos va a doler en el alma… Pero todo lo que pasa, pasa por algo, y aunque intentemos volver el tiempo atrás y arreglarlo, es imposible. Solo nos queda aprender de nuestro error

Caer y aprender

​Quizas no sea la mejor en lo que hago, no sea la mejor en el colegio y menos que menos en los idiomas, caigo todo el tiempo, tropiezo con la misma piedra mil veces; el camino se me hace complicado, mientras veo que otros pueden llegar más fácilmente. Intento e intento me esfuerzo y aveces me frustró por no conseguir el resultado que quiero o lo que mis padres desean; quedó destruida, Tocó fondo parece que todo me ahoga y a eso se le suma el no sentir el mínimo apoyo de nadie que me ayude a subir. Yo misma logro hacerlo subo de un solo saque y vuelvo a la carrera pero con las heridas todavía sin sanar. Quizás también soy inestable hoy estoy en lo más alto con un dolor de panza por reirme tanto, pero mañana puedo estar en lo mas profundo con los ojos cansados y llenos de ojeras por tantas lágrimas.

Aprendí más de la cuenta, un tropezón no es caída es una oportunidad más para volver a intentar lo que nos salió mal, modificar nuestro error para entender y a partir de ahí intentar no volver a cometerlo. A veces nos obsecionamos con el perfeccionismo y no nos damos cuenta que eso nos enferma porque si uno no cae, ni se equivoca, un día puedo asegurar que vamos a caer, chocar con la REALIDAD pero como siempre buscamos la “perfección”, lamentablemente nos vamos a frustrar. 

Aprendí a ser libre y entender positivamente todo lo que pasa a mi alrededor o me pasa a mi, no hay malos días sólo que la vida nos muestra lo que si y lo que no, cada dia aprendemos algo nuevo sólo debemos cambiar nuestra mente nuestra forma de mirar las cosas, objetos y personas que nos rodean y ahí nos damos cuenta que todo lo que nos ocurre sea bueno o malo nos marca para saber qué hacer en un futuro. 

Hay que vivir sin miedo la vida es una sola 😊